*** Bajate los pantalones, cógetela con la mano y lee tranquilamente ***
Entró por la puerta vestido con un pantalón de deporte y una chaqueta con cremallera. La habitación estaba completamente a oscuras y podía ver su silueta gracias a la luz que entraba por la puerta.
Le dije que la cerrara y permaneciera de pie en el pasillo de la habitación. A continuación le ordené que se quitara las zapatillas y los calcetines.
Yo me encontraba en el otro extremo de la habitación. Encendí una linterna con la que le iluminé la cara. Yo podía verle pero él a mi no. Él estaba en una habitación a oscuras, sólo podía ver el foco y oír mi voz.
Le pedí que se pusiera de rodillas y se agachara, extendiendo las manos juntas hacia delante. En la oscuridad, recorrí todo su cuerpo con la luz de la linterna. Despacio, sin hacer ruido me fui acercando a él. Al llegar junto a él pisé sus manos, no quería hacerle daño pero sí que supiera quien mandaba allí.
Le ordené que no levantara la cabeza. Me agaché y con una cinta le uní las muñecas. Me coloqué detrás de él. Con la linterna iluminé su culo. Podía ver sus huevos y polla colgando a través del pantalón. Él también podía verlos. Podía sentir como le observaba e iluminaba su culo. Acerqué mi cara a su entrepierna, sin llegar a tocarla, y aspiré el olor. Sentí como su cuerpo se retorcía por la excitación.
Apagué la linterna y le pedí que levantara la cabeza. En ese momento de manera imprevista le puse una capucha negra con la que puede respirar pero casi no puede ver. Cerré la capucha con un collar con correa.
Me coloqué detrás de él y tiré de la correa para supiera que estaba atado, obligándole a subir la cabeza. Con mis pies le separe las piernas y me coloqué entre ellas. Él podía sentir que estaba pegado a él, entre sus piernas y tirándo de su cuello para acercar su culo a mi cuerpo.
Me coloqué de frente, cogí sus muñecas y tiré de ellas obligándole a tumbarse con la piernas abiertas y las manos atadas.
Viéndole así, indefenso tirado en el suelo me tumbe sobre él, quería que notara mi cuerpo sobre el suyo. Acerqué mi boca a su cuello y soplé, mientras extendía mis brazos sobre los suyos y mis piernas sobre las suyas le susurré al oído: "me gusta como huelen tu culo y tus huevos. Tal vez si te portas bien me los coma. Siento que podemos pasarlo muy bien. ¿Vas a portarte bien? ¿Sabes que no tienes nada que hacer? ¿Sabes que voy a hacer contigo lo que me dé la gana? ¿Sabes que puedo chuparte, besarte, morderte o follarte? No vas a saber lo que voy a hacer contigo, sólo lo vas a sentir".
Me levanté y con el mango de la linterna recorrí su espalda hasta el culo. Recorrí su culo y golpeé suavemente sus huevos.
Palpé con la mano sus muslos, podía sentir sus huevos y su polla dura. Le sobé todo el cuerpo con mis manos, desde la punta de sus manos hasta los pies. Palpé su pecho, su espalda, su culo, apretaba allí donde podía. Después recorrí su cuerpo absorbiendo el olor de todos sus recovecos, aspiré el olor de sus manos, de su cara, de su pecho, de sus sobacos, de sus pies... Puse especial interés el oler su espalda y su culo. Una vez saciado introduje mi nariz en su entrepierna, moviendo mi cara de manera que sus huevos me golpearan a la vez que inhalaba su olor.
Cogí sus huevos con la mano, sin apretar, suavemente y me acerqué a su cara. Le dije que me gustaba su olor. Mientras apretaba y tiraba de sus huevos le pregunté si quería oler mis huevos. Él dijo que sí, me incorporé y acerqué mi paquete a su cara. Le deje olerlos un poco, y tiré de sus huevos. Le dije que si no sabía hacerlo mejor, y tiré de sus huevos. Volvió a oler, y volví a repetirle lo mismo. La tercera vez acercó su cara, sumergiendo su nariz en mi entrepierna, aspirando, intentando chupar. Se excitó más aún.
Até sus muñecas con una cuerda. A metros de distancia tiré de la cuerda, que previamente había pasado por la barra del armario. Él se levantó y anduvo guiado por la cuerda sin saber dónde estaba y a dónde iba. De pie le metí en el armario. Allí le até las manos a barra.
Mientras besaba su boca a través de la abertura de la capucha, le rasgué la camiseta. Sentía el frío de la habitación. Me alejé y le observé allí de pie.
Lamí su pecho, lo recorrí con mi lengua. Mordisquee sus pezones hasta que gimió de dolor. De repente le bajé los pantalones de manera que su polla y huevos quedaron por fin al aire.
Rodee sus huevos y polla con una cuerda, pasé la cuerda por la raja de su culo y la pasé por su cuello. Le dije que bajara la cabeza y cogiera la cuerda con sus dientes. Así, con la cabeza agachada podía coger la cuerda que tiraba de sus huevos. Le dije que me mirara a la cara. Si subía la cara tiraba de la cuerda y por lo tanto tiraba de sus huevos y polla. Se notaba que le gustaba. Él subió y tiró de la cuerda varias veces hasta que le resultó insuficiente y me pidió que yo tirara de la cuerda.
Cogí la cuerda con la mano y comencé a darle tirones a vez que metía mi lengua en su boca. El pequeño dolor que le producía le incitaba a saciar su sed con mi saliva.
No era capaz de parar de mover su lengua pidiendo más, así que le escupí en el pecho, se retorció. Le escupí en la cara, cerca de la boca, y él recogió la saliva con su lengua. Le volví a besar a la vez que cogía con fuera su huevos con mi mano.
Le desaté de la cuerda y le lleve delante de un espejo. Le puse de pie, frente al espejo con la manos atadas a la espalda. Le quité la capucha para que pudiera verse.
Sé que le gustaba mirarse en el espejo, indefenso. Se fijo en sus huevos y polla que seguían atados. Cogí la cuerda y la pase por su pecho y cuello hasta la espalda.
Me coloqué detrás de él, de manera que no pudiera verme. Le obligue a abrirse de piernas. Sé que le gustaba verse en el espejo, desnudo, atado, sin saber que le iba a pasar.
Con la mano derecha daba pequeños tirones de la cuerda, le deje que viera como sus huevos y polla se levantaban, después con la mano izquierda comencé a tocarle el capullo. Tenía la mano completamente lubricada, así que comenzó a retorcerse. Mientras le pajeaba sin descanso empuje su cabeza hacia el cristal, quería que sintiera el frío del cristal en su cara mientras le hacia la paja.
En cuanto tocó con su cara en el cristal le dije que se besara, sacó la lengua y en ese momento le metí la polla en el culo. Gritó. Le dolió sentir toda la polla dentro de golpe.
Le metí la polla hasta el fondo, con fuerza le follé el culo, sin miramientos. Para que no se escapará le agarré bien y se la metí una y otra vez, una y otra vez.
Cuando me cansé de follarle le dejé ahí, inclinado sobre el espejo, con las manos atadas a la espalda. Le temblaban las piernas.
Se arrodilló en el suelo, jadeante. Me acerqué a su cara y le besé, seguía jadeando. Le pregunté si le había gustado, y antes de que contestara se la volví a meter con fuerza. No aguantó el empuje y se tiró sobre el suelo, atado. Así que seguí follándole tendido en el suelo, con fuerza. Cuando me cansé jugué con mis dedos en el culo, que ya estaba muy dilatado.
Le dí la vuelta y lo senté en el suelo, seguía con las manos a la espalda. De pie frente a él me miraba con ojos de deseo, estaba muy cansado pero quería más. Con mis pies separe sus piernas, me pegué a su cuerpo. Con los dedos de mis pies comencé a jugar con su polla y sus huevos a la vez que golpeaba su cara con mi polla.
Puse mis huevos junto a su cara y le deje que chupara todo lo que quisiera. Lo hacía muy bien. Con mis pies jugueteaba con sus huevos y eso le excitaba.
Cuando toda su boca estaba llena de mis flujos me aparté. Le desaté la manos y le obligué a tumbarse en el suelo. Estiré sus brazos para que llegara hasta la pata de la cama. Se las até a ella. Le cogí por los pies y tiré de él.
Me tumbé sobre su cuerpo y le besé todo el cuello y pecho hasta bajar hasta su polla. Se la chupé casi desesperadamente, lamiendo su capullo y sus huevos. Noté que su culo seguía dilatado y caliente. No puede resistirme, se lo chupe y lamí. Me encantó recorrer su culo con mi lengua y sentir las palpitaciones del culo. Su culo quedó completamente mojado, perfecto para levantar sus piernas y volverle a follar. Empujé tanto que su cara estaba entre sus piernas, y su cuerpo se apoyaba casi en su cuello.
El podía notarme dentro por completo. Mientras le follaba a lo bestia le agarré la polla y se la meneé hasta que se corrió. Mientras se corría cerró tanto el culo que yo también me corrí inundándoselo tanto que al sacar la polla chorreaba.

Q caliente me pone el relato.
ResponderEliminarla verdad se me puso duraaaa y enormee waposss
ResponderEliminarGracias x el relato, q m ha puesto la polla como un bate de beisbol, me ha encantado sobarme, humedecerme y correrme a chorros
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